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O' Neill completó su gira sudamericana en Argentina.

Distintas han sido las evaluaciones de la fugaz gira del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O'Neill, en su derrotero por Brasil, Uruguay y la Argentina.

En Uruguay es donde mejor se sintió, porque el avión con u$s 1.500.- millones llegó un día antes de su presencia y de esa manera auxilió al gobierno aliado de Jorge Batlle, que salió bastante airoso del primer feriado bancario en setenta años. La plaza montevideana reaccionó tranquila a pesar de los dos mil argentinos que asustados cruzaron a la capital charrúa para retirar sus depósitos, asustados por lo que terminó siendo el "corralito". En una de las conferencias de prensa, el mandatario oriental esgrimió en inglés "nosotros somos fantásticos", en alusión de haber evitado una temida corrida contra los bancos. De todas formas, ni la visita del alto funcionario permitió que el dólar baje, quedando en $u 28, el doble de lo que costaba unas semanas atrás.

En Brasil, en cambio, su intención fue verificar in situ los alcances de la crisis de la mayor economía latinoamericana, que puede provocar mucho ruido si llega a entrar en default. La ayuda de u$s 30.000 millones que recibirá en forma inmediata el gobierno de Brasilia acompaña sus declaraciones optimistas en las que llegó a decir "este es un país muy tentador para invertir".

Y le tocó el turno a la Argentina. El caso mas difícil de soportar para la administración de George W. Bush porque no es mas ni menos que lo que fue su mejor alumno. ¿Cómo explicar al mundo que por hacer lo que se indicó se llega al peor de los mundos? Por otra parte, en Buenos Aires no prometió dinero (que no lo habrá), aunque diplomáticamente dijo que habría un pronto acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (a la larga un apéndice de Washington). Quizás se siga dando apenas migajas de prórrogas de vencimientos próximos, pero nada de ayuda directa. Según la visión del "dueño del mundo", nuestro país debe ser escarmentado por su declaración de default. En estados Unidos saben que el nuestro es un leading case, y que por lo tanto debe cerrarse con una lección para el resto del mundo. "La Argentina debe sufrir" dicen en la Casa Blanca, aunque uno de sus empleados arme un rompecabezas con niños de un jardín de estas pampas.

Lic. do Campo Spada ©
Agosto 2002-08-09 ©


 

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